Aprender a Vivir con el SIDA

Home  Español
 
Bibliografía

EN EL HOGAR O EN EL TRABAJO, EL INFECTADO POR EL VIH PUEDE CONVIVIR NORMALMENTE. NO HAY RIESGO DE TRANSMISIóN DE LA INFECCIóN POR CONTACTO HABITUAL O CASUAL.

A finales del siglo XX la epidemia de la infección por el virus de inmunodeficiencia humana o VIH, el cual causa el SIDA, se ha extendido por todo el mundo y afecta a personas de todas las edades, credos y elecciones sexuales.

Sin duda alguna, uno de los aspectos más preocupantes respecto al Sida es la falta de información y proliferación de conceptos erróneos, que en muchas ocasiones conducen a actitudes destructivas como la discriminación y la violación de los derechos humanos de las personas afectadas, aso como el surgimiento de prejuicios o temores infundados.

Este manual tiene por objeto ofrecer una breve recopilación de los conocimientos actuales sobre la infección por el VIH y el Sida, para así, aclarar algunas de las dudas más importantes acerca de las características de la enfermedad, la forma en que se transmite y como prevenirla. De igual modo, brinda opciones para convivir con la infección (o con personas infectadas), e informa respecto a los nuevos tratamientos y las perspectivas de vida.

¿QUé ES EL SIDA?

El SIDA es una sigla que significa Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Síndrome es un conjunto de manifestaciones que caracterizan una enfermedad, e inmunodeficiencia es un estado de falla del sistema normal de defensas que tiene el organismo para combatir múltiples agresiones e infecciones. La palabra adquirida significa que no se trata de una condición innata (congénita), sino que el individuo la ha “adquirido” o “recibido” del ambiente que lo rodea.

¿CóMO SE DEFINE?

El SIDA es una enfermedad infecciosa, causada oír un tipo especial de virus, que se transmite por la vía sexual, en la mayoría de los casos, aunque existen otras formas de transmisión. La principal característica del Sida, es que produce un trastorno del sistema inmune o de defensa del ser humano.

El sistema inmune esta compuesto por numerosas células, que se forman en la medula de los huesos y viajan por la sangre. Al detectar una sustancia extraña (bacteria, virus, etcétera), estas células entran en actividad y se organizan para atacar al intruso y destruirlo.

Cuando el sistema inmunológico falla, las personas son más susceptible a padecer ciertas infecciones y algunos tipos de cánceres.

HISTORIA

El SIDA hizo su aparición en 1981, cuando en las ciudades de New York, Los Angeles y San Francisco, Estados Unidos, se detectaron grupos de hombres homosexuales que presentaban infecciones y / o tumores malignos inusuales para su edad.

Dos años mas tarde, en 1983, se descubrió que la enfermedad era causada por un virus (denominado VIH). En 1985 comenzaron a aplicarse pruebas diagnosticas de la infección mediante estudios en sangre (pruebas serológicas), que permiten detectar cuando una persona ha estado en contacto con el virus.

En los 15 años que han transcurrido desde cuando se reconoció la enfermedad que hoy todos identificamos como Sida, el fenómeno ha alcanzado niveles epidémicos. Los cálculos actuales muestran que para finales de 1997, había cerca de 31 millones de individuos infectados en todo el mundo, de los cuales más de 40% son mujeres entre los 15 y los 24 años de edad.

A pesar de las campañas de educación e información, realizadas en muchas naciones, durante los últimos doce meses, cada día se infectaron 16,000 personas. Según los cálculos de la Organización Mundial de Salud, para el año 200 más de 40 millones de seres humanos tendrán la infección y la mayoría de ellos vivirán en naciones en vías de desarrollo.

Hay Sida en todos los continentes y prácticamente en todos los países. Sin embargo, desde hace algún tiempo, el mayor numero de casos se registra en el suroeste de Asia, áfrica y América Latina.

¿QUé ES EL VIH?

El VIH o virus de la inmunodeficiencia humana, también conocido como VIH (por la sigla inglesa Human Inmunodeficiency Virus), el agente causante del Sida. En la escala biológica, este virus es uno de los microorganismos más pequeños que se conocen y se caracteriza porque para poder sobrevivir necesita infectar a otra célula y utilizarla para reproducirse.

El virus tiene un afinidad especial por cierto tipo de glóbulos blancos, que constituyen una parte muy importante de las defensas del organismo y se denominan linfocitos. Entre esas células, las de tipo CD4 son especialmente agredidas, aunque el virus también ataca otras clases de glóbulos blancos y de elementos inmunitarios. El VIH tiene una estructura muy especial, que le permite unirse a la superficie de los linfocitos CD4 e introducir en ellos componentes virales (material genético), que se integran a los de la célula invadida, para utilizarla como medio de reproducción; cuando se acumulan grandes cantidades de partículas virales dentro del linfocito Cd4, este es destruido y los virus liberados invaden otras células, donde se repite el proceso.

¿CóMO SE MANIFIESTA?

Etapas de la infección por el VIH

Como el virus no puede sobrevivir por fuera del cuerpo, para adquirir la enfermedad, es imprescindible el contacto intimo con la sangre de una persona infectada, para que un numero suficiente de virus pueda penetrar al cuerpo e infecte los linfocitos CD4. Como estas son las primeras células en ser afectadas, las manifestaciones iniciales de la enfermedad incluyen fiebre, malestar general, dolores articulares y musculares, dolor de garganta y agrandamiento de los ganglios linfáticos (tabla 1).

Tabla 1.
PRINCIPALES SíNTOMAS INICIALES DE LA INFECCIóN POR EL VIRUS DE INMUNODEFICIENCIA HUMANA (VIH)
  • Fiebre moderada
  • Dolor de garganta
  • Dolores musculares
  • Aumento de tamaño de los ganglios linfáticos
  • Dolores musculares

Durante esta fase, llamada aguda, el virus se multiplica con gran velocidad y se desarrolla una respuesta inmune muy importante, la cual, sin embargo, es incapaz de eliminar al virus. Es en este periodo cuando aparecen una serie de moléculas especiales en la sangre, y conocidas como anticuerpos. Estas partículas son detectables con facilidad, mediante pruebas de laboratorio, que se emplean para hacer el diagnostico.

Luego, la infección pasa a un estado de latencia o “adormecimiento”, en el que los virus casi desaparecen por completo de la sangre y se “esconden” en los ganglios linfáticos, donde continúan multiplicándose en gran numero, de una manera silenciosa, es decir, sin presentar síntomas.

Esta etapa dure tres meses a 10 años. Como la persona afectada no presenta ninguna alteración y luce, aparentemente sana, es durante esta fase cuando es más fácil infectar a otros.

Como el virus sigue reproduciéndose y destruyendo las células del sistema inmune, el deterioro de las defensas es inevitable y cada día más significativo, hasta llegar a un momento, por lo general entre 5 y 7 años después de adquirida la infección, en el cual comienza la etapa de enfermedad manifiesta. En esta fase, el sistema inmune está tan dañado que el individuo presenta infecciones oportunistas, deterioro de las condiciones físicas, perdida marcada de peso y desarrollo de ciertos tumores como linfomas o sarcoma de Kaposi.

Las infecciones oportunistas mas frecuentes, son la neumonía por el parásito Pneumocystis carinii, la tuberculosis, las infecciones por hongos (en la piel, o las mucosas que tapizan la boca, la laringe, el esófago y demás estructuras del aparato digestivo), la toxoplasmosis (enfermedad causada por un parásito llamado Toxoplasma gondii).

También hacen aparición tumores malignos como el llamado sarcoma de Kaposi, un cáncer propio de la gente de edad avanzada, que probablemente debido a la infección por otro virus, potenciada por el VIH. Y muchísimas otras infecciones, de todo tipo, así como una diversidad enorme de canceres (tabla 2).

Tabla 2.

Algunas enfermedades oportunistas en las personas con SIDA:

  • Neumonía por Pneumocystis carinii
  • Encefalitis por Toxoplasma gondii
  • Infecciones por virus herpes:
    • Herpes genital
    • Herpes Zoster
    • Varicela
  • Tuberculosis
  • Sarcoma de Kaposi
  • Infecciones por hongos (Candidiasis, criptosporidiosis)
  • Diarrea y gastroenteritis bacteriana
  • Histoplasmosis
  • Infección por citomegalovirus
  • Lintomas (lintoma No-Hodgkin)
  • Cánceres de piel

Durante la etapa de enfermedad manifiesta, la infecciones oportunistas tienden a repetirse una y otra vez. Además, el virus en multiplicación ataca otras células, como aquellas que forman el sistema nervioso o que tapizan la mucosa del tubo digestivo. Por esta razón, las personas experimentan diversas alteraciones de sus funciones mentales, cuadros persistentes de diarrea y deterioro progresivo del estado de salud, hasta que sobreviene la muerte.

Hasta el momento no esta disponible ningún tratamiento curativo de la enfermedad, que permita eliminar por completo el virus, una vez ha entrado al organismo, por lo que la enfermedad se considera fatal. Sin embargo, gracias a las nuevas estrategias de tratamiento, es posible mantener al virus bajo control y conservar por muchos años la integridad del sistema inmune; de esta manera las persona infectadas pueden, en la actualidad, vivir por muchos años y en buenas condiciones.

¿CóMO SE DIAGNOSTICA LA INFECCIóN POR VIH?

Mediante Pruebas realizadas en el suero de la sangre que miden la presencia de anticuerpos (sustancias que produce el cuerpo contra el virus). Hay dos tipos de pruebas bien conocidos y tienen una utilidad diferente. La prueba de ELISA, es útil, como examen inicial, para determinar el contacto con el virus, pero puede prestarse a errores (falsos negativos o falsos positivos). Por eso, para hacer el diagnostico definitivo se requiere del resultado de una prueba confirmatoria, llamada Western blot, mucho mas sensible y especifica.

Tabla 3.
Pruebas de laboratorio de la infección por VIH
  1. Para el diagnostico
    • ELISA
    • WESTERN-BLOT
  2. Para el pronostico
    • Carga viral
    • Recuento de linfocitos CD4

Una vez establecida la presencia de la infección, con resultados positivos en las dos pruebas mencionadas, es fundamental establecer la gravedad de la misma, que tan afectado se encuentra el sistema inmune y a que velocidad se esta multiplicando el virus (tabla 3).

Para determinar la progresión de la infección, se cuenta con dos exámenes especiales, que se realizan en una muestra de sangre: el recuento de linfocitos CD4 y la carga viral. El primero de ellos consiste en calcular el número de linfocitos CD4 que tienen un individuo en su sangre: Entre más bajo sea este número, es mayor el daño de defensas y es más fácil desarrollar una enfermedad oportunista.

La carga viral es un examen complejo, en el que se determina el número de virus que circulan en la sangre. De este modo se establece la velocidad a la cual avanza la infección y se esta multiplicando el VIH. Entre mal elevada sea la carga viral, es mas alta la probabilidad de sufrir enfermedades oportunistas y morir.

En la actualidad, una vez confirmado el diagnostico de la infección por VIH, el medico solicita un recuento de linfocitos CD4 y una carga viral, para establecer en que estado se encuentra el individuo y como progresa la enfermedad. Estos exámenes deben repetirse al menos cada tres meses, para determinar el grado de progresión, la respuesta al tratamiento (buena o mala) y el riesgo de infecciones. Esto último es importante para comenzar a administrar tratamientos encaminados prevenirlas.

¿CóMO SE TRANSMITE?

Para que el virus de inmunodeficiencia humana pueda transmitirse de una persona a otra, se requiere del contacto estrecho con la sangre infectada. Por ello, la forma mas fácil de transmisión es la vía sexual, a través del intercambio de secreciones vaginales o de semen, porque durante el acto sexual, la mucosa que tapiza el pene, la vagina, el recto o la boca, sangra y suele sufrir mínimos desgarros, por donde penetra el virus.

Así mismo, una persona puede adquirir la infección si recibe transfusiones de sangre o sus derivados, contaminadas con el VIH, o si comparte jeringas o agujas contaminadas. También la madre infecta a su hijo durante el embarazo o el parto.

El acto sexual de mayor riesgo es el anal y en cualquier caso, la infección se ve facilitada si hay laceraciones o ulceras en el sitio de contacto. De esa manera, otras enfermedades de transmisión sexual como la sífilis, el herpes o el chancroide hacen mas fácil la infección por VIH.

Desde fue identificado por primera vez el virus causante del Sida en la sangre, las autoridades de salud han llevado a cabo grandes esfuerzos para eliminar la sangre contaminada de las transfusiones sanguíneas. Es así que, en la actualidad, esta vía de transmisión esta controlada, prácticamente por completo. Sin embargo, antes de las pruebas para VIH se estandarizan, muchas personas recibieron sangre contaminada y se infectaron.

La contaminación a través de agujas y jeringas continua siendo un grave problema, ya que los drogadictos las comparten y, así, pasan el virus de uno a otro.

ES IMPORTANTE RESALTAR QUE SI UNA PERSONA NO TIENE CONTACTO SEXUAL CON UN INFECTADO Y NO HACE PARTE DEL MUNDO DE LAS DROGAS ADICTIVAS Y DE SUS COSTUMBRES, PUEDE ESTAR SEGURA QUE NO SERá VICTIMA DE LA ENFERMEDAD

Vale la pena señalar que en los últimos años, la transmisión sexual de la infección por VIH ha experimentado un cambio preocupante, pues en un comienzo, la mayoría de individuos afectados eran homosexuales masculinos.

Desde hace algún tiempo, los estudios muestran que en esta población, la tasa de transmisión tiende a estabilizarse, pero esta aumentando entre las personas heterosexuales y es así como cada día es mayor el número de mujeres afectadas.

Esta mas que comprobado que el contacto social o casual con una persona infectada, es decir, dar la mano, compartir los cubiertos o la loza, no es peligroso y es imposible adquirir la infección por esta vía. Tampoco existe riesgo ante la tos o el estornudo de una persona infectada con el virus o que tenga las manifestaciones propias de enfermedad. Finalmente, no ha sido demostrado que el VIH se transmita por la saliva o el sudor.

¿QUIéNES PUEDEN SE INFECTADOS POR EL VIH Y ENFERMEDADES DE SIDA?

Todas las personas, así de simple. Ni la infección, ni el SIDA son condiciones exclusivas de personas con una determinada tendencia sexual (homosexuales) y esta falsa implicación se originó en el hecho de que los primeros casos documentados en Estados Unidos, afectaron a hombres que mantenían relaciones con individuos de su mismo sexo; es mas, en áfrica, el Caribe y otras regiones del planeta, la enfermedad afecta de preferencia a los heterosexuales.

Al igual que para todas las enfermedades de transmisión sexual, la promiscuidad es un factor que aumenta el riesgo de infectarse, pero ello no quiere decir que todas las personas infectadas por el VIH, sean necesariamente promiscuas, pues tan solo se requiere un contacto sexual con un solo individuo afectado, para adquirir el virus. En Puerto Rico, la prevalencia de infección por VIH entre homosexuales y drogadictos es de alrededor de 30 %.

¿CóMO SE PREVIENE LA INFECCIóN POR EL VIH?

Básicamente Teniendo el cuidado de conocer con quien se establece una relación sexual, evitando aquellas personas de las que haya alguna razón para sospechar que son promiscuos o pertenecen a grupos de riesgo.

La mejor estrategia de prevención es practicar el sexo seguro. Esto implica, por una parte, la monogamia en las relaciones sexuales, el evitar conductas de riesgo (como el sexo anal) y el uso obligatorio del condón o preservativo. Aunque la relación estable y monógama, con una pareja conocida, es una excelente herramienta para prevenir la infección, no ofrece ninguna garantía porque, en toda relación sexual, no sólo se esta en contacto intimo con una persona, sino con todo su pasado.

Si las relaciones sexuales ocurren fiera del ámbito estable y monógamo, es aun más imperativo emplear el condón, tanto para el coito anal, como vaginal u oral.

Por supuesto, evitar compartir jeringas y agujas y tener cuidado en el manejo de derivados de sangre, por ejemplo, en los sitios de atención medica por parte de los profesionales de la salud, son también medidas importantes.

¿CóMO SE TRATA LA INFECCIóN POR EL VIH Y EL SIDA?

El tratamiento “precoz”, es decir, temprano, de la infección por VIH, antes de la aparición de síntomas o de infecciones oportunistas que indican la enfermedad declarada, ha sido motivo de debate, sobre todo a raíz de la introducción de los nuevos medicamentos antivirales conocidos como inhibidores de proteasa.

Hasta hace un año y medio, los medicamentos para combatir el virus de inmunodeficiencia humana eran pocos y de eficacia relativa. En general, estas drogas buscan atacar al virus en etapas vulnerables de su ciclo de vida, de modo que interfieren con la multiplicación del microorganismo, pero no impiden que este invada a las células.

En todo caso, como el virus no puede proliferar de manera adecuada, le es más difícil atacar a las células y el daño al sistema inmunitario es menor. Los primeros compuestos con reconocida actividad contra el VIH fueron los de la familia de nucleótidos análogos bloqueadores de la enzima transcriptasa inversa del virus, cuyo representante mas conocido es zibovudina (AZT).

La transcriptasa inversa, es esencial para que el virus, pueda emplear la célula invadida para sus propósitos.

Mas adelante fueron desarrollados otros antagonistas no nucleosidos de dicha enzima, como nevirapine y delavirdine. Todos estos, en general, tienen una eficacia similar y, al cabo de un tiempo, disminuye su capacidad para destruir al virus. Gracias al tratamiento con zidovudina durante el embarazo, es posible disminuir la probabilidad de transmisión del VIH de la madre al hijo.

En años recientes han surgido un grupo de medicamentos conocidos como inhibidores de la proteasa, una enzima viral esencial para la multiplicación o replicación del virus. A este grupo pertenecen saquinavir, ritonavir, indivanir y nelfinavir. (tabla 4)

Tabla 4.
MEDICAMENTOS DISPONIBLES PARA EL TRATAMIENTO DE LA INFECCIóN POR VIH
  • Zidovudina (AZT)
  • Didanisina (DDI)
  • Lamivudina(3TC)
  • Zalcitabina(ddC)
  • Estavudina(d4T)
  • Nevirapine
  • Delavirdine
  • Saquinavir
  • Ritovanir
  • Nelfinavir
  • Indivanir

Cada uno de estos fármacos ofrece ventajas particulares, pero también desventajas, pues provocan efectos colaterales desagradables, de intensidad variable. Por fortuna, muchos de estos efectos molestos son controlables con otros medicamentos o desaparecen al cabo de un tiempo.

Los estudios realizados en los últimos meses han demostrado la gran eficacia de los inhibidores de proteasa. La terapia con tales fármacos se acompaña de una sorprendente mejoría de la calidad de vida, una reducción muy significativa de los valores de la carga viral (es decir, la cantidad del virus que circulan en la sangre) y una gran recuperación de los linfocitos CD4.

Estos beneficios son aun amas significativos cuando los inhibidores de proteasa se combinan con zidovidina y otros antagonistas de la transcriptasa inversa. De hecho, la terapia combinada de tres drogas: un inhibidor de transcriptasa inversa y dos bloqueadores o antagonistas de la transcriptasa, reduce los niveles de virus en la sangre hasta niveles indetectables por las pruebas de laboratorio disponibles. Ello, junto con el aumento de los linfocitos CD4, permite que el sistema inmune se recupere y la persona, aunque continua con la infección, es mas resistente a la s enfermedades oportunistas y aumenta su expectativa de vida.

Además del tratamiento con medicamentos, parte importante de la terapia es establecer medidas generales de autocuidado, que comprenden, entre otras, reducir el esteres, tener una alimentación adecuada y balanceada, evitar el uso de sustancias psicoactivas y mantener un patrón de vida saludable.

CONCLUSIóN

Cualquier Persona pede adquirir la infección por el virus de inmunodeficiencia humana y esta situación infortunada no es motivo para apartarla o discriminarla. Las personas infectadas por el VIH mantienen todos sus valores y dignidad como seres humanos y tienen derecho ala vida, al trabajo, a la sexualidad y a la igualdad.

Estar infectado no implica el fin de la vida en cuestión de unos cuantos meses; por el contrario, mediante los nuevos tratamientos y la aplicación de medidas destinadas a prevenir las infecciones oportunistas, es posible vivir bien durante muchos años.


Home